la melodía en la música

Melodía Musical

¿Qué es la melodía en la música? Cómo usar la melodía en la composición de canciones

A ver…..un momento…Piensa en tu canción favorita!

¿Qué parte de ella sobresale en tu memoria? ¿La progresión de acordes? ¿La línea de bajo?

Probablemente sea la melodía.

Las melodías son la parte más memorable e importante de una canción. Pero también son las más difíciles de escribir.

Conseguir grandes melodías es un desafío porque parece que todo ya se ha hecho antes. No te preocupes, simplemente no es verdad.

Hay un universo de increíbles melodías nuevas ahí fuera esperando a ser escritas. Sólo tienes que saber cómo funciona la teoría musical y luego saber cómo encontrarlas.

Hoy, te mostraré qué es una melodía, por qué se te quedan en el cerebro y las herramientas que necesitas para escribirlas.

 

¿Qué son las melodías?

La melodía es una secuencia lineal de notas que el oyente escucha como una sola entidad. La melodía de una canción es el primer plano de los elementos de apoyo y es una combinación de tono y ritmo.

Las secuencias de notas que componen la melodía a menudo son la parte más memorable de una canción.

La melodía es una secuencia lineal de notas que el oyente escucha como una sola entidad.
Cuando le cantas «Cumpleaños Feliz» a tu abuelo Pepe, estás cantando una melodía.

Desde pegadizos estribillos hasta contagiosos riffs de guitarra, las melodías definen la música que conoces y amas porque son la parte de la música que probablemente mejor recuerdes. Así que ,las melodías son cruciales en todas las formas de música.

Se producen a través de la voz humana y de cualquier otro instrumento que produzca notas: marimbas, flautas, sintetizadores, pianos, guitarras, ukelele, etc.

Recuerda, hay una diferencia entre la armonía y la melodía.

Una melodía se transforma en una armonía cuando se superponen notas completamente diferentes por encima o por debajo de ella y se tocan al mismo tiempo.

Así es como se construyen los acordes, las armonías vocales e instrumentales.

Cuando empiezas a escribir tus propias melodías, es importante recordar que las melodías son líneas ascendentes o descendentes de notas simples.

Cómo usar las melodías en tu música

Piensa en tus melodías como en una escena de una película o una obra de teatro. Tus acordes crean la escena y las melodías son los personajes del centro del escenario que cuentan la historia.

Una buena melodía capturará y mantendrá la atención de tu audiencia. Las compositoras y compositores usan melodías en su música para contar historias y dar al público algo con lo que recordar y con lo que conectarse.

La forma más obvia de usar melodías en la música es a través de las estrofas, estribillos y líneas vocales del puente de una canción, pero también, las melodías instrumentales también son importantes.

Por eso, a continuación vamos a mostrarte ejemplos de diferentes melodías:

 

1. Melodías instrumentales

Las melodías instrumentales se producen con instrumentos musicales . Partes como los riffs, los solos y el material musical que responde a las voces en una canción son ejemplos de melodías instrumentales.

La melodía de la  introducción de «Las 4 estaciones» de Antonio Vivaldi es un gran ejemplo de la importancia de las melodías instrumentales.

 

 

La melodía introductoria de guitarra de «La chica de ayer» de Nacha Pop es también una línea pegadiza:

 

2. Melodías vocales

Cuando se trata de música popular, nada es mejor que las melodías vocales.

Todos los aspectos de la música pueden conectarse con los oyentes, pero las voces son las partes más humanas y cercanas de las canciones.

«Somewhere Over The Rainbow» presenta una de las melodías vocales más bellas de la historia de la música popular:

Ahora que sabes lo que son las melodías, ¿cómo se te pueden ocurrir tus propias melodías?

 

Cómo escribir melodías musicales

Aquí tienes 3 consejos cruciales o puntos de partida para escribir grandes melodías:

 

1. Empieza cantando o tocando sobre una simple progresión de acordes

Elige dos acordes mayores básicos como Do o Fa. Si necesitas un repaso, aquí tienes cómo construir acordes.

Toca los acordes en un instrumento como el piano o la guitarra, o conéctalos al piano roll de tu DAW y haz un bucle con un buen sintetizador VST.

Luego, canta o toca tu instrumento con el objetivo de escribir una melodía. Asegúrate de que tu soporte de grabación básico esté listo para capturar lo que se te ocurra durante el proceso de creación de la melodía.

Dedícale tiempo a probar diferentes ideas melódicas con diferentes cambios. Las grandes melodías se benefician de las revisiones prolongadas.

Si eres un vocalista, considera comenzar el proceso cantando tonterías que no llevan a nada.

Sí, lo has leído bien. Aunque pueda asustar a tus vecinos, es mejor hacer una melodía vocal desde el principio sin reglas o límites predeterminados que te limiten con letras similares.

Experimenta con los mismos acordes en bucle el tiempo suficiente, y pronto descubrirás que una absurda idea pronto toma forma en palabras, frases y melodías desarrolladas.

 

2. Añade vida a tus melodías con el ritmo

 

La 5ª sinfonía de Beethoven a es una prueba de cómo los ritmos pegadizos pueden hacer memorables melodías que de otra manera serían insípidas.

El núcleo está compuesto de sólo dos notas. Pero con el uso del ritmo consigue mantenerse pegadiza y memorable.

Incluso la melodía más simple se puede beneficiar del uso de cambios de ritmos inesperados.

Si estás escribiendo una melodía compleja que todavía no llega a sonar, intenta simplificar y experimentar con la forma en que tus notas se ordenan rítmicamente.

Cambiando la forma en que las notas discurren, surgen grandes ideas melódicas

Si descubres que tus melodías siempre comienzan en el ritmo de 1, intenta que comiencen un poco antes o incluso después. Un pequeño cambio de ritmo puede transformar una melodía de forma sutil pero decisiva.

3. Presta mucha atención a la curva melódica

La curva melódica es la forma general de la línea que tu melodía traza a medida que se mueve hacia arriba y hacia abajo.

Las líneas melódicas pueden moverse de diferentes maneras.

El movimiento por grado conjuntos (o movimiento por pasos) es cuando una melodía se mueve por las notas de la escala.

El movimiento por salto es cuando una melodía se mueve por intervalos de más de una segunda, o tono, o semitono.

Dos grandes saltos seguidos son más difíciles de conectar como una sola unidad melódica. Y una melodía compuesta sólo de movimiento por saltos no suele ser muy interesante para el oyente.

Intenta equilibrar la cantidad de pasos y saltos para que tu melodía se mantenga fresca y excitante.

Consejo: Es más fácil usar saltos más grandes en tus melodías si las rellenas al menos parcialmente por pasos en la dirección opuesta.

Si puedes, escribe las melodías que estás escribiendo a través de la notación musical en papel.

Si estás en tu DAW, normalmente hay una forma de transformar los tonos MIDI en notación musical.

Si la distancia entre las notas de tus melodías es pequeña, entonces seguro que tu melodía no construirá una narración y un sonido convincente.

Una de las razones por las que «Somewhere Over The Rainbow» es una melodía tan fenomenal es porque se abre con un gran intervalo de 8ª justa. Si tus melodías están literal y musicalmente cayendo en picado, intenta expandirlas hacia arriba.

4. Esboza la armonía en cuanto puedas

La melodía no vive en el vacío. Siempre hay un importante equilibrio entre tu melodía y su armonía subyacente.

Muchas de las mejores melodías de todos los tiempos obtienen su poder de la forma en que se mezclan con la armonía de la canción.

Recuerda que los tonos de los acordes (grados de la escala 1, 4, 5, y 6) son los lugares más poderosos y estables para aterrizar.

Prestar atención a la forma en que tejes tu melodía de un tono de acorde a otro a medida que se desarrolla la armonía es vital para la buena escritura de la melodía.

Intenta, intenta y vuelve a intentarlo. Prueba cambios de acordes con una misma melodía y sonará diferente.

La escritura de melodías fuertes no es una habilidad que se pueda desarrollar de la noche a la mañana. Es algo en lo que tendrás que trabajar con el tiempo para mejorar.

Los mejores compositores del mundo no se despertaron una mañana con la habilidad de hacer grandes melodías. Trabajaron en ello, intentando y fallando una y otra vez hasta que empezaron a hacerlo bien.

Acercarse a la escritura de melodías con una actitud experimental libre de expectativas te da la mejor oportunidad de crear algo con lo que tus oyentes quedarán fascinados.

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